de las pocas tabernas tabernas que quedan en el pueblo; esos recunchos donde el tabernero aun se agacha para "abillar una palomita" y servir unas "tazas de vino blanco de purrela" y con suerte te ponen un pincho de queso, chorizo o salchichón, cuando no una sardinilla de lata encima de un "cacho" de pan y con su correspondiente palillo o unos callos con garbanzos que suelen ser más garbanzos que callos tremendamente especiados, para sorber en la típica mini fuente.
1 comentario:
Gracias por incluírme en la entrada del Calpe, mi tasca favorita de todos los tiempos.
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